Guía de #viajeFINDECURSO de Doñana

Doñana es un complejo mosaico de paisajes que se derraman formando un horizonte llano y limpio, formando un paraíso para las aves en el humedal más importante de todo el continente europeo.

Entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, Doñana es hoy un laberinto de tierra y agua que da forma a marismas, lagunas y caños, cotos y pinares, vetas y veras, dunas, playas y acantilados espectaculares. Bonanza, Gallega, Ribetehilos o El Lucio del Cangrejo son claros exponentes de los complejos lagunares que dominan este espacio natural dando cobijo a miles de aves.

Entre los variopintos paisajes que también forman Doñana, destacan el sistema de dunas en movimiento que discurre entre Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir, más de 25 kilómetros de playa virgen y arenas blancas; la duna fósil del Asperillo, con más de 30 metros de altura; o, ya en la playa, el acantilado del mismo nombre formado por areniscas entre naranja y ocre debido a las aguas ricas en óxido de hierro que manan por los chorritos.

La suma importancia ambiental de este territorio condiciona la calidad de la experiencia. La amplia red de senderos existente proporciona una herramienta excelente para conocer las virtudes del espacio protegido, ya sea mediante senderismo o cicloturismo. Así, puede acceder a excelentes bosques de ribera a través del sendero del Acebrón, avistar aves siguiendo el itinerario de La Rocina, que posee observatorios para este cometido, o realizar cómodas rutas ciclistas, como la que recorre Matalascañas o la que nace en el poblado forestal de Cabezudos. Por otra parte, la oferta para observar la avifauna, con o sin guía, es más que sobresaliente.

Otras opciones más elaboradas y bajo control de la administración del espacio protegido, son la posibilidad de realizar rutas en todo terreno con guía intérprete, conociendo tanto el patrimonio natural como los usos tradicionales -apicultura, usos forestales, pesca, caza o carboneo-, que permite apreciar algunos boliches y chozos de carboneros y algún que otro poblado forestal que salpica el territorio -Bodegones, El Abalorio o Los Cabezudos-.

Asimismo, puede navegar en el Buque Real Fernando, que se desplaza por el Guadalquivir desde Sanlúcar. Otros recursos más que singulares son la “saca de yeguas”, que anualmente se viene desarrollando en Almonte desde hace más de cinco siglos; la casa palacio del Acebrón, que da cobertura a las vivencias cotidianas de este espacio natural, con especial dedicación a la romería de El Rocío, la más importante de la Península;  o las torres almenaras de la costa, como las de Carboneros, Zalabar y Pico del Loro, todas ellas construidas en el siglo XVI como defensa de piratas y corsarios.

Si nos centramos en la diversidad de Doñana, es obligatorio diferenciar los 5 ecosistemas que la componen. Estos ecosistemas son los siguientes:

Las dunas. El sistema de Dunas móviles Doñana, único en España, es uno de los paisajes más bellos del parque. Sumamente interesante tanto ecológica como culturalmente, las dunas se forman por acumulaciones de arena cuyo frente de avance tiene una pendiente más acusada que la parte de desplazamiento denominada cola. El avance de las dunas desde la playa entierra y destruye la vegetación que encuentra a su paso, formándose entre dos dunas los “corrales”, bosquetes de pino piñonero y matorral.

Playa. Una de las costas vírgenes mas amplias de Europa, con unos 35 km entre la población de Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir. Las playas de Doñana representan un intenso dinamismo, modificándose constantemente su perfil debido a las regresiones marinas en el transcurso de los siglos. Testimonio de ellos son las tres torres almenaras del s. XVI que se encuentran a lo largo de esta costa, actualmente refugio de halcones peregrinos. Los vientos de componente SW originan el transporte incesante de arenas sobre la playa del parque Nacional, trasladadas posteriormente al interior formando los trenes de dunas móviles. Sobre la playa refugios de miles de aves costeras, se acumulan restos de especias marinas como crustáceos y peces, y es frecuente encontrar cetáceos y tortugas marinas.

Vera. Como punto de encuentro y haciendo frontera entre la marisma y las arenas estabilizadas o cotos, se encuentra una franja que se va ensanchando de sur a norte, siempre verde, debido a las filtraciones de agua de las dunas y arenas más permeables. Al chocar con el suelo arcilloso e impermeable de la marisma, emerge y mantiene la humedad constante permitiendo el crecimiento de grandes pastizales donde confluye una gran cantidad de especies de ecosistemas, haciendo de este ecotono una zona preferida para los grandes mamíferos: ciervos, gamos, jabalíes, vacas y yeguas marismeñas.

Bosque y matorral. Arenas estabilizadas colonizadas por vegetación de tipo mediterráneo en su mayor parte, conforman el ecosistema del bosque y matorrales de Doñana. Dividido en dos grandes asociaciones por la humedad y la altura del terreno sobre el nivel del acuífero, se definen como “Monte Negro” en los lugares más bajos y húmedos donde predominan brezos, moguerizas, tojos, helechos… El “Monte Blanco”, caracterizado por el jaguarzo, aulaga, romero, almoradux, se localizan en la parte más elevadas del terreno. Pinos piñoneros, alcornoques, lentiscos y otras especies arbustivas constituyen el bosque Doñana, siendo área de cría de una gran población de rapaces y otras a ves. Este es el hábitat preferido por los linces, meloncillos, ginetas y otras especies protegidas que necesitan de estas zonas para su supervivencia.

Marisma.La marisma es el ecosistema de carácter más estacional y cambiante de Doñana. Durante el verano aparece como una extensa planicie arcillosa, seca y resquebrajada, mientras que en invierno el agua de lluvia convierte el paisaje en un interminable lago, refugio invernal de imnumerables anatidas y otras especies. Su mayor esplendor se produce en primavera, cubriéndose de un tapiz verde de bayuncos y castañuelas, zona de nidificación en esta época de infinidad de aves acuáticas. El ecosistema marismeño destaca por su ausencia de relieve. Formado por la acumulación de arenas y limos depositados por los ríos y los caños, presentan pequeños desniveles que controlan la duración de la inundación determinante para la vegetación y la fauna de este lugar.


Puntos de Interés

  • Arroyo de la Rocina
  • Bosques de las Marismillas
  • Laguna del Acebuche
  • Marismas de Hinojos
  • Palacio y Charco del Acebrón
  • Pinar del Coto del Rey
  • Dehesa de Abajo

 

 


Lugares Colombinos

 

Otra parte importante de este viaje es la visita a los Lugares Colombinos, nombre que recibe por parte de los historiadores del descubrimiento de América y que denomina los lugares en los cuales Cristobal Colón realizó los preparativos para el primer viaje colombino. Las localidades que los albergan dentro de Huelva son Palos de la Frontera incluyéndose dentro de este La Rábida y Moguer.

En 1492, los marineros de las villas cercanas a la confluencia del Tinto-Odiel habían acumulado una gran experiencia en la navegación atlántica. Pescadores y comerciantes de la zona llevaban años rivalizando con los portugueses, siguiendo las rutas que los lusitanos abrían en la fachada oceánica africana. La participación y trascendencia de la marinería local en el descubrimiento de América va mucho más allá que la de haber sido meros acompañantes del navegante genovés en su primer viaje.

También es remarcable la participación en la empresa colombina de la familia Niño, armadores y marineros moguereños de gran reputación dueña de una de las carabelas descubridoras, que contribuyó con su ascendencia sobre los marineros de la zona al buen fin de la expedición. Gentes, en definitiva, del Tinto-Odiel integran la mayoría de la tripulación, capitanean los barcos o los pilotan, y sustentan, con su apoyo, una empresa destinada a cambiar el curso de la historia.

El monasterio franciscano de La Rábida es testigo mudo de la gesta colombina. Sus monjes dieron cobijo y apoyo al almirante Colón y fueron contagiados por su sueño aventurero, hasta el punto de interceder por él en la corte de la reina Isabel la Católica. Su porte humilde, que contrarresta con su trascendencia  histórica, guarda en su interior la memoria viva de la tradición americanista de esta tierra.

En cuanto al entorno natural La Rábida se encuentra ubicada entre parajes naturales de gran valor ecológico que, en su mayoría, se han conservado inalterados desde que Colón y su gente partieron desde aquí a un nuevo mundo. Las Marismas del Odiel, el Estero de Domingo Rubio o las Lagunas de Palos y Las Madres, todos ellos espacios catalogados y protegidos, constituyen, cada uno por sí solo, una excusa para planear una visita sin olvidar que toda la zona está bajo la influencia de una joya natural patrimonio de la humanidad, Doñana.

Palos de la Frontera prestó sus hombres, su dinero y sus barcos ( La Pinta y La Santa María) a la aventura americana. Un mes de mayo de 1492, habiendo sido reunidos los vecinos de la villa, se daba lectura a la Orden Real que solicitaba armar naves y reclutar marinos para acompañar a Cristobal Colón en su búsqueda de una ruta comercial hacia “las indias occidentales”. La iglesia de San Jorge Mártir, en cuyas puertas se produjo el hecho, conserva el mismo aspecto que en aquellos tiempos en los que tanto se rezó en ella a su santo patrón para bendecir la travesía.

De Moguer salió La Niña, tercera pinta en el viaje hacia el Nuevo Mundo. Muchos de los embarcados con Colón fueron moguereños, hoy en día es una ciudad emprendedora con aire colonial.

Unos de los lugares de visita obligatoria es el Muelle de las Carabelas, en Palos de la Frontera. En él se encuentran las reproducciones de La Niña, La Pinta y la Santa María. Además de esto también hay diferentes museos y recreaciones de lo que fue un barrio portuario medieval además de la Isla del Encuentro que trata de recrear lo que encontraron los miembros de la primera expedición colombina a su llegada a la isla de Guanahani.


Puntos de Interés

  • Iglesia de San Jorge Mártir
  • Monasterio de La Rábida
  • Puerto de Palos de la Frontera
  • Desembocadura del río Tinto
  • Monasterio franciscano de Santa María de La Rábida
  • Muelle de las Carabelas
  • Monasterio de Santa Clara
  • Muelle de las Carabelas

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